Fasano, Zonulina y autoinmunidad: La teoría del intestino hiperpermeable

El epitelio intestinal es la superficie con mucosa más grande del cuerpo humano, suponiendo una barrera entre el medio externo y el huésped. El tráfico de moléculas a través de esta barrera está regido principalmente por la permeabilidad intestinal paracelular. Un número rápidamente creciente de enfermedades, entre las que se encuentran las autoinmunes, se ha relacionado con alteraciones de la permeabilidad intestinal.

La conexión entre la hiperpermeabilidad intestinal y la autoinmunidad se explica a menudo mediante el fenómeno del mimetismo molecular, en el que los antígenos externos se asemejan a los propios. La inducción de una respuesta inmune a los antígenos externos resulta en una reacción cruzada con los antígenos propios, produciéndose la autoinmunidad tal como dice Perl.

Siempre hay varios condiciones antes de la aparición de un proceso autoinmune:

  • Susceptibilidad genética
  • Exposición a un antígeno
  • Antígeno atraviesa la barrera intestinal

Al contrario de lo que se cree normalmente, Fasano dice que el proceso autoinmune puede detenerse e incluso revertirse si la interacción entre los genes que predisponen a la autoinmunidad y los elementos externos es prevenida o interrumpida. Esto es lo que sucede en la enfermedad celiaca al parar el consumo de gluten. Además, la mayoría de los enfermos con autoinmunidad presenta una alteración de la permeabilidad intestinal.

La Zonulina es, a día de hoy el único regulador de la permeabilidad intestinal conocido (a pesar de que seguramente no es el único). Debería saberse que, la alteración de la permeabilidad intestinal producida por la Zonulina en la enfermedad celiaca puede perpetuarse por el proceso inflamatorio tras el acceso de la gliadina a la submucosa. Tras eliminar el gluten de la dieta, la Zonulina decrece, se normaliza la función intestinal, los anticuerpos se normalizan, el proceso autoinmune se detiene y la barrera intestinal recobra su función. Además, en ratas susceptibles, la administración de un inhibidor de la Zonulina reduce la aparición de la diabetes tipo 1. Según algunos estudios, el 50% de los pacientes con DT1 tiene niveles elevados de Zonulina que se correlacionan con alteraciones de la permeabilidad intestinal. En pacientes de Crohn asintomáticos, un aumento de la permeabilidad intestinal precede la aparición de brotes en un año. Durante los brotes, hay un aumento notable de la permeabilidad intestinal, que decrece (aunque sigue siendo alta) durante los periodos de remisión. El Acetato de Larazotida, que disminuye la permeabilidad intestinal, es útil para Celiacos refractarios y merece ser investigado para otras enfermedades autoinmunes.

Rol propuesto para la hiperpermeabilidad intestinal en la enfermedad Celiaca. Fuente: Nature

Aunque esto es interesante, hay que mencionar que los hermanos de los pacientes con Diabetes tipo 1, Espondilitis Anquilosante y otras enfermedades autoinmunes también tienen alterada la permeabilidad intestinal sin sufrir una enfermedad de este tipo. Esto quiere decir que el aumento de la permeabilidad es necesario pero no suficiente para el comienzo de la autoinmunidad.

La teoría del intestino hiperpermeable nos está llevando en la dirección adecuada pero estamos aún muy lejos de poder explicar la patogénesis de las enfermedades autoinmunes. La Zonulina no es el único regulador de la permeabilidad intestinal y, si la desregulación inmune persiste, la manipulación de la permeabilidad intestinal sólo ofrecerá resultados parciales.

Debido a que se pueden leer muchas afirmaciones erróneas en internet, debemos clarificar que con el conocimiento actual es imposible “curar” la hiperpermeabilidad intestinal. Ni la L-Glutamina ni el caldo de huesos curarán tu enfermedad autoinmune. Ni siquiera es necesario alterar tu permeabilidad intestinal ya que incluso individuos sanos la presentan. Lo mejor que se puede conseguir es el manejo de los síntomas, sobre todo mediante una dieta baja en lectinas. ¿Tienes el intestino permeable? Por supuesto, todos lo tenemos. Nuestro intestino es naturalmente permeable. Lo que es problemático es un incremento anormal de la permeabilidad. En palabras de Fasano: “El término intestino permeable ha sido usado con abuso durante décadas por seguidores de la medicina alternativa quienes -sin evidencia científica- lo han citado como culpable de todos los males, desde el autismo hasta el cáncer”.

También hay un aumento de la permeabilidad intestinal en pacientes obesos. Fuente: The Lancet

Hay una prueba que muestra si una persona tiene un incremento en la permeabilidad intestinal. Funciona midiendo los niveles en orina de dos azúcares indigeribles (lactulosa y manitol). La mayoría de los especialistas no utiliza este test ya que no tiene evidencia científica a su favor. Realizar esta prueba es un sinsentido al ser el aumento de la permeabilidad intestinal un síntoma y no una enfermedad. ¿Para qué quieres medir un marcador que de por sí esta presente en gente sana? Si tienes una enfermedad autoinmune seguramente tengas hiperpermeabilidad intestinal junto a predisposición genética. Tal como puedes ver, la teoría del intestino hiperpermeable no es tan obvia o definitiva.

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Fuentes:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21248165

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22109896